martes, 12 de febrero de 2013

Portavoces sin sueldo


                                 
Comparecencia "presencial" de Mariano Rajoy sobre el caso Bárcenas

 
"Sólo me hacen falta dos palabras: es falso", negaba tozudamente Mariano Rajoy en su comparecencia este sábado respecto a su involucramiento en el caso Bárcenas. Un enjambre de periodistas tomaba nota de sus palabras, pero estas carecían de importancia ante el modo de comunicación que el presidente había usado para expresarlas: un televisor.
 
Sin presencia, sin posibilidad de preguntar, sin derecho a réplica, aquello recordaba a un relato de ficción del estilo de ‘1984’. La labor periodística en aquella sala se limitaba a transcribir un discurso, borbotado por una caja tonta, y a transmitirlo en una nueva faceta laboral poco inquisitiva: el portavoz, esto es, alguien que representa a un grupo o institución y habla en su nombre. Se podría considerar entonces al periodista como un portavoz de su medio, de la filosofía comunicativa de este, de la información misma. Sin embargo, no sería adecuado definir a un periodista como portavoz de un político... o así debería ser. Las utopías siempre difieren mucho de la realidad laboral, especialmente en el mundo periodístico.
 
Es curioso que Mariano Rajoy desee limpiar su nombre, aclarar sus escándalos e incluso publicar sus gastos e ingresos personales (aun cuando gran parte de ellos no son obra de su labor como político, según él), pero no desea bajo ningún concepto ser cuestionado, investigado, preguntado, interrogado, consultado o siquiera curioseado por una persona que transporta un micrófono o una grabadora. ¿Acaso Rajoy no se ha dado cuenta? No es necesario que sienta pavor ante la presencia de los periodistas, ya que estos resultan inofensivos, pues ni siquiera protestan ante la "falsa" presencia de un líder cobarde. Ahora ellos ya no son más que sus reconvertidos y nuevos portavoces sin sueldo.
 
 
 
 
 
Cristina García Ruiz
 

No hay comentarios:

Publicar un comentario