martes, 19 de febrero de 2013

La Transición inventada

Quisiera proponerles un ejercicio: agarren un manual cualquiera de Historia española y ojeen sus páginas. Indaguen, descubran, investiguen sus orígenes. Esta sencilla actividad les valdrá para juzgar algunos “articulillos” de las principales cabeceras, cuyos profesionales deberían cuidar el uso que hacen de sus hemerotecas (si acaso las usan), y quizá les sirva además para entender la realidad mejor que con la lectura de periódicos.
Este pequeño consejo que les mando no tiene más justificación que la lectura de “Cómo reconstruir el futuro”, un decálogo de sugerencias para salir de la crisis escrito por “El País”. Algunas de estas proposiciones, como mejorar la Sanidad o reformar las pensiones, no dan la impresión de ser descalabradas en un sentido económico o social. Pero no todas las propuestas resultan acertadas jurídicamente, al igual que tampoco el lenguaje usado lo es.
“El País” habla de una “Segunda Transición” en el presente. Cualquier manual de Historia de España llevará impreso en sus páginas que la Transición es un periodo ya acabado y sin segundas partes. La (¿Primera?) Transición tuvo como fin la democracia y como estandarte jurídico la Constitución. Es cierto que esta ha sufrido reformas, pero nunca por procedimiento agravado. Y es precisamente esta vía la necesaria para lograr el Estado federal que plantea “El País”. El periódico parece obviar también que la no federalidad es uno de los siete principios básicos del Estado autonómico; si destruimos este, ¿debemos acabar también con el principio de igualdad? Tal vez las ideas del diario sean buenas, pero su puesta en práctica y el lenguaje usado no han sido bien meditados.
 
 
Cristina García Ruiz
 

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