Al
inicio de la crisis, allá por el 2008, el director de cine alemán Dennis Gansel
decidió lanzar a la pantalla un filme titulado ‘Die Welle’ (‘La ola’). La
película, que juguetea con la hipótesis del posible regreso de los movimientos
fascistas al país germano, obtuvo buenas críticas y fue número uno en taquilla.
Durante una entrevista al diario “El Mundo” aquel mismo año, Gansel explicaba: “No
creo que en Alemania vuelva a surgir un Tercer Reich, pero con la agudización
de la crisis económica pueden incrementarse los apoyos a grupos de extrema
derecha”.
Cambiemos
de escenario: hoy, España. Este sábado fue el 32º aniversario del último golpe
de Estado (“militar, por supuesto”) de este país, el conocido como 23-F. Pero
la opinión pública española apenas tuvo tiempo para homenajes con motivo de tal
fecha. Los ojos de los ciudadanos estaban fijos en la manifestación madrileña de
la Marea Ciudadana. Telemadrid comentaba en referencia a esta en sus informativos del lunes que “los disturbios de Madrid estuvieron promovidos por
grupos radicales”.
A
pesar de que ni el 23-F es comparable con el III Reich ni España es el mismo
país que Alemania, ambas situaciones tienen ingredientes similares: un pasado
turbio, una crisis económica en el presente de la que nacen grupos radicales y mucho
miedo por repetir los errores en un futuro. Las palabras de Gansel bien podrían
aplicarse a España: no, no parece probable un nuevo 23-F. Pero hay algo que
matizar: todavía, ni en Alemania ni en España, se ha producido un
desencadenante, un problema no coyuntural que haga repetir la Historia. Ese es
el ingrediente que falta y del que el director pareció olvidarse.
Cristina García Ruiz
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